The Last Empress 황후의 품격 La última emperatriz

© SM Life Design Group SBS Netflix

Territorio · MEMORIA Y REPRESENTACIÓN

Arirang: lo que permanece cuando todo se desplaza

Algunas formas culturales sobreviven porque siguen ofreciendo un lugar donde una sociedad puede reconocerse incluso en medio del cambio

Arirang (아리랑) es una palabra difícil de cerrar en una traducción. No funciona como una palabra cotidiana dentro del coreano ni se deja fijar en una definición precisa. Y, sin embargo, empieza a aparecer constantemente cuando uno se asoma a Corea. Surge en canciones tradicionales, en ceremonias, en películas, en series, y vuelve también en proyectos contemporáneos como el nuevo álbum de BTS que marca su regreso. La palabra circula, se canta, se reconoce y activa inmediatamente una sensación compartida.

Suele describirse como la canción tradicional más representativa de Corea, aunque esa definición apenas alcanza a explicar la forma en que funciona culturalmente. Arirang se ha ido reutilizando en momentos muy distintos de la historia coreana y ha terminado convirtiéndose en una estructura emocional reconocible. Más que una canción fija, parece una forma de sostener algo que permanece.

El vínculo sigue existiendo incluso después de la distancia

Muchas versiones incorporan la imagen de cruzar un paso de montaña. Alguien se marcha, alguien queda atrás, y la separación avanza dentro de un tono contenido. La frase que suele citarse —quien me abandona y se va, no recorre ni diez li antes de que le enfermen los pies— deja una sensación extraña de continuidad afectiva.

Ese tono resulta especialmente significativo. El dolor entra en la canción sin necesidad de convertirse en espectáculo. La separación, el desplazamiento y la pérdida quedan integrados dentro de una continuidad que sigue avanzando. Quizá por eso Arirang ha acompañado a los coreanos en migraciones, exilios, fracturas históricas y momentos de transformación colectiva manteniendo siempre un mismo núcleo reconocible. La melodía cambia, las letras se adaptan según la región o la época y el estribillo continúa regresando. Cruzar, separarse, seguir adelante. Y recordar.

Izquierda: Collage de la performance de BTS – Arirang Medley, KCON 2016 France × M COUNTDOWN (14 de junio de 2016). © Big Hit Entertainment

Derecha: Foto grupal oficial del álbum Arirang (2026). © BigHit Music / HYBE.

Lo interesante es que Arirang sigue funcionando incluso cuando nadie intenta fijar exactamente qué significa. Su fuerza aparece precisamente en esa capacidad de volver una y otra vez y activar una memoria que se reconoce más desde la experiencia compartida que desde una definición concreta.

Cuando artistas contemporáneos –incluidos quienes representan hoy la Corea más global y cosmopolita– vuelven a nombrarla, se sitúan dentro de esa continuidad. La referencia introduce una conexión con algo que ya estaba ahí y que seguirá circulando después. Arirang funciona entonces como una capa de memoria que acompaña incluso a las formas más modernas de la cultura coreana.

En el drama The Last Empress (황후의 품격: El porte de la emperatriz – La última emperatriz), la protagonista elige cantar Arirang durante su primer saludo oficial ante delegados internacionales. La escena convierte la canción en un gesto contenido de afirmación personal y cultural donde tradición y presente quedan unidos dentro de una misma melodía. Su duelo y sufrimiento aparecen sostenidos desde esa continuidad emocional que Arirang arrastra consigo.

The Last Empress 황후의 품격 La última emperatriz. © SM Life Design Group SBS Netflix

Arirang atraviesa la historia coreana acompañando desplazamientos, pérdidas y transformaciones colectivas. La canción permanece cerca de esas experiencias y las incorpora a una memoria que continúa reapareciendo en distintos momentos culturales.

Para quien llega desde fuera, Arirang tarda un tiempo en adquirir espesor propio. Primero aparece como una palabra repetida en contextos distintos y poco a poco empieza a convertirse en una presencia reconocible, algo que acompaña y vuelve sin necesidad de explicarse del todo.

Quizá ahí exista también un aprendizaje sobre el cruce entre culturas: algunas palabras necesitan tiempo antes de abrir plenamente su densidad emocional. Permanecen alrededor, acompañan, regresan y terminan revelando la forma en que una sociedad ha aprendido a sostener sus separaciones sin convertirlas en ruptura definitiva. Arirang continúa existiendo precisamente así: regresando una y otra vez cada vez que vuelve a sonar.

The Last Empress 황후의 품격 La última emperatriz. © SM Life Design Group SBS Netflix

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