Pro Bono ・ 프로보노 ・ Pro Bono
© Studio Dragon・Sequence One・Lotte Cultureworks・Studio Flow・ tvN ・ Netflix
Territorio · ARQUITECTURAS FAMILIARES
La familia como excepción
Hay escenas que cambian de sentido cuando aparece una información que hasta entonces no se conoce
La serie Pro Bono (프로보노: Pro bono – Pro Bono) hizo visible una fisura que yo aún no había localizado del todo. Apareció en un caso de abuso económico, a través de una expresión que me sorprendió: la excepción familiar. De pronto descubrí que en Corea un delito podía no ser perseguido penalmente si el delincuente era familiar de la víctima. Aquello chocaba directamente con mi formación jurídica y reorganizaba, de golpe, muchas escenas familiares que había visto en la ficción coreana.
La familia –entendida como ámbito donde el Estado intervenía lo mínimo posible incluso ante abusos claros entre sus miembros– ha funcionado en Corea del Sur como recurso narrativo, como marco cultural, pero también como figura legal. Durante décadas, determinados delitos cometidos dentro del núcleo familiar quedaban atenuados o directamente fuera del alcance penal, ese tratamiento formaba parte del derecho positivo. Esto ya ha cambiado. La declaración reciente de incompatibilidad con el marco constitucional (a finales del año 2025) introduce un cambio de reconocimiento: la familia deja de ocupar una posición que la situaba por encima de los derechos individuales.
En mi mente, esa información reorganizó varios años de ficción
Pensé en la madre de la serie Something in the Rain (밥 잘 사주는 예쁜 누나: La guapa hermana mayor que suele invitar a comer – Bajo la lluvia). Durante mucho tiempo la había leído como un personaje excesivo, desproporcionado en su capacidad de invasión y control. Su violencia emocional me parecía intensificada por la lógica dramática. Ahora la veo como representación de una conducta posible dentro de un sistema que la toleraba y que le otorgaba un margen amplio de legitimidad simbólica y jurídica. Ese marco dejaba difuminado el límite.
Ahí el idioma vuelve a entrar, no como tema central, sino como superficie donde esa estructura se hace audible. En esas escenas familiares de la ficción coreana se sostiene el registro, las formas, la distribución del turno. Aparecen: frases cortas, incontestables, pronunciadas desde arriba; y frases más largas, correctas, cuidadosas, pronunciadas desde abajo. Ademas, el silencio se prolonga como parte de la jerarquía y la hace perceptible sin necesidad de explicitarla.
Something in the Rain ・ 밥 잘 사주는 예쁜 누나 ・ Bajo la lluvia. © Drama House ・ Content K ・ JTBC ・ Netflix
Hasta ahora había leído el coreano como un sistema que coloca antes de permitir hablar. Lo había visto en la alternancia entre formas como 좋아합니다 (me gusta, en registro formal) y 좋아해요 (me gusta, en registro estándar respetuoso), en la retirada de marcas de cortesía en momentos de intimidad, en el uso persistente de términos familiares que recuerdan siempre quién es mayor y quién no. Ahora esa lectura se amplía al incorporar el marco jurídico a la relación familiar: la organización lingüística de la relación encuentra apoyo en una estructura que durante años evitó intervenir en ese ámbito.
Si el lenguaje recuerda constantemente la posición relativa y la ley protege el interior de la familia como espacio casi autónomo, queda claro que en ese marco, el abuso puede mantenerse dentro de formas correctas, expresarse sin ruptura del registro, instalarse en lo cotidiano y resultar difícil de denunciar. La ficción sostiene la tensión sin necesidad de intensificar el conflicto porque esa tensión ya forma parte del sistema.
Por eso en tantas series los hijos adultos soportan situaciones que, vistas desde fuera, resultan difíciles de entender. Marcharse de ese entorno aparece como un movimiento que desestabiliza el conjunto, y la ruptura con la familia afecta a una arquitectura que durante muchos años ha contado con protección jurídica y cultural.
La modificación legal reciente no elimina de inmediato esa arquitectura, pero introduce una fisura visible, que ya estaba siendo anticipada socialmente y también en su ficción contemporánea.
La dramatización de la tensión estructural
Madres menos idealizadas, hijos que ponen límites, mujeres que se marchan sin ser castigadas narrativamente, son personajes que han ido apareciendo y funcionando como indicios de un desplazamiento más amplio. La lengua no va a cambiar de golpe, pero empieza a mostrar tensiones, sobre todo, cuando se quiere seguir utilizando para sostener estructuras que han perdido respaldo institucional.
En este punto la relación entre audiovisual, idioma y derecho se vuelve más nítida. La ficción funciona como un espacio donde se ensaya el desgaste de una estructura antes de que esa estructura se reformule oficialmente. El registro formal mantenido en medio del conflicto, la dificultad para introducir un yo que contradiga abiertamente a la familia, la ausencia de denuncias explícitas en tramas centradas en el abuso económico o emocional, adquieren otra densidad al situarse dentro de ese marco legal.
Los sistemas lingüístico y jurídico cuando están alineados producen un efecto acumulativo. Si la colocación es constante y la intervención externa es mínima, el margen para desobedecer se reduce por coherencia estructural.
Pro Bono ・ 프로보노 ・ Pro Bono. © Studio Dragon・Sequence One・Lotte Cultureworks・Studio Flow・ tvN ・ Netflix
Ver Pro Bono marcó, en ese sentido, un punto de inflexión. La serie me permitió conectar elementos que hasta entonces aparecían separados: la jerarquía audible en el idioma, la tensión contenida en las escenas familiares y la repetición de conflictos dejaban de parecer un recurso dramático aislado. Quedaba claro que la excepción legal funcionaba como fondo que hacía inteligible esa repetición.
Desde entonces miro las escenas familiares con otra atención. Observo el punto en el que la estructura empieza a agrietarse: la vacilación antes de aceptar una decisión presentada como natural. Cuando ésta aparece se percibe como parte de un desplazamiento más amplio.
Aprender coreano sigue siendo un proceso lento y lleno de incertidumbres técnicas. Pero observar la lengua permite leer configuraciones incluso antes de ser dominada, percibir cuándo una forma sostiene una jerarquía y cuándo esa jerarquía empieza a perder estabilidad. Ahora la ley ha cambiado y el idioma se mueve con otro ritmo: ese desfase empieza a hacerse visible.
La fisura aparece en la conexión entre estos planos, ya que una arquitectura relacional puede apoyarse en normas invisibles, y cuando esas normas se revisan, la ficción empieza a mostrar ese movimiento antes de que pueda formularse con precisión.
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